• José Antonio Lucero

El resultado de mi "clase invertida" tras un trimestre, o cómo revolucioné la clase de Historia dánd

Todos los profesores hemos tenido alguna vez "esa clase". Esa clase que supone un reto mayor que las restantes; participativa, activa, con frecuencia revoltosa, cuyos alumnos confunden a menudo el dinamismo con ponerlo todo patas arriba. ¿Saben de qué clase hablo, a que sí? Lo curioso es que esta clase de la que os hablo suele obtener, en mi colegio, algunos de los mejores resultados académicos de toda la Secundaria, lo que lleva al profesor a una espinosa encrucijada: ¿cómo mejorar el día a día de las clases, su predisposición, su entrega y su concentración, para evitar que el rendimiento académico caiga?

¿Qué hacer cuando te encuentras con un alumno como este... 📷...para intentar que se convierta en un alumno motivado y predispuesto a dar clase?  📷 La forma en que lo estoy consiguiendo (o estoy en predisposición de conseguirlo) puede parecer sencilla, incluso repetida en otras fórmulas, pero supone en sí una pequeña revolución en el aula, en el trabajo de casa y en la manera en que los alumnos afrontan la asignatura. Hablamos de Ciencias Sociales y del curso de 2º de ESO, cuyo temario comienza en el final del mundo antiguo y termina con la Edad Moderna. Es decir, todo el medievo. Un reto inmenso. Y así fue como lo asumí; adelante, adéntrense en la "clase invertida".

Antecedentes: ¿por qué necesitaba dar la vuelta a mi clase?

📷El temario de Ciencias Sociales en Secundaria (y en especial el de 2º de ESO) se presta a lo que todos imaginamos cuando pensamos en una clase de Historia: una excesiva explicación teórica, una clase magistral aburrida, una cantidad ingente de apuntes o páginas del libro de texto para estudiar (generalmente el último día). Y ello hace que, salvando a aquellos alumnos a quienes les gusta la historia, siempre ha resultado muy difícil motivar al alumnado a disfrutar esta asignatura, crucial para su formación y para su desarrollo intelectual (a propósito de ello, os recomiendo leer este artículo "¿Por qué estudiamos historia?").  Durante mi primer año como profesor (curso 2013-2014) creé una gran cantidad de contenido audiovisual con el objetivo de complementar al libro de texto, que tanto rechazo crea entre algunos  alumnos, y conseguí despertar su interés con diapositivas de imágenes, gráficos, vídeos, etc. Y aunque este sistema me funcionó generalmente bien con la mayoría de los grupos a los que daba clase, uno en particular se me resistía. 📷Sí, el curso del que os hablaba antes, ese que todos hemos tenido y que supone un reto en especial. Con este curso, las explicaciones teóricas (y la clase magistral y el abuso del libro de texto) apenas funciona. Eso lo supe desde el principio. Pero la realidad es que tampoco me funcionaba muy bien cualquier tipo de revestimiento con el que intentase engalanar esa explicación teórica (con contenido audiovisual, por ejemplo), porque el problema de la clase radicaba en que se mostraba incapaz de aguantar quieta apenas diez minutos de escucha, y el día a día se convertía en un pulso, en una continua lucha entre el profesor y quienes mostraban rechazo a lo que se les enseñaba. Curiosamente, lo que sí funcionaba muy bien con este grupo eran las actividades prácticas: trabajos, investigaciones, juegos y actividades grupales. Pero, aun así, la asignatura tenía una gran carga teórica que había que dar sí o sí, lo que hacía que el tiempo de las actividades prácticas no fuese el deseado. Todo ello hacía que gastase una gran cantidad de energía en mantener la disciplina, obviando lo importante, la motivación y el aprendizaje.  Y ahí radica el principal problema con el que me encontré con este grupo: a pesar de que a medida que avanzaba el curso conseguí erradicar esos problemas de concentración, ello lo hacía primando la disciplina al aprendizaje, cayendo en uno de los errores típicos que los profesores solemos cometer; ¿vale más el silencio del aula que lo que el alumno aprende?  Vista la dificultad para lidiar entre la disciplina y el aprendizaje, y la exigencia de innovación del sistema educativo, sentía que necesitaba un cambio radical con este grupo. Y ahí es cuando, de pronto, leí acerca de un modelo de clase cuyo punto de partida era precisamente el que yo necesitaba: desterrar del aula la clase teórica. Hablamos de la "clase invertida" o "flipped classroom".

La clase al revés, en teoría

📷"Dale la vuelta a tu clase", el libro de cabecera para la "flipped classroom", escrito por sus impulsores.Todo lo que aprendí acerca de la "clase invertida" lo leí en el pequeño libro, "Dale la vuelta a tu clase", publicado por los impulsores de este modelo, Jonathan Bergman y Aaron Sams, dos profesores de Secundaria de Estados Unidos.  En este artículo, "Flipped Classroom, o cómo poner el aula patas arriba y no morir en el intento", que publiqué a comienzos de curso, explico en profundidad los fundamentos de la clase invertida. Para no volver a repetirlo, expondré de forma resumida en qué consiste: la clase al revés propone que la explicación teórica se imparta fuera del aula y que lo que comúnmente ha hecho el alumno en su casa, la actividad práctica (la tarea), sea aquello que se haga en clase.  ¿Cuál son los objetivos de este modelo? Podemos resumirlos en los siguientes:Personalizar el aprendizaje del alumno: la clase teórica se impartía de la misma forma a veinticinco o treinta alumnos. No había personalización. Al primar en clase los procedimientos sobre los conceptos, el profesor deja de ser un ponente y se convierte en un guía, y el aprendizaje en el aula no se produce mediante la escucha, sino mediante la práctica. 📷Primar los procedimientos sobre los conceptos: todos los profesores sabemos que el aprendizaje se produce cuando el alumno pone en práctica y procesa los conocimientos adquiridos; es decir, cuando se conjugan los conceptos y los procedimientos. Pero el problema de la clase de Ciencias Sociales es que el denso temario hacía muy difícil el dedicarle el tiempo debido a los procedimientos. Con la clase invertida, los conocimientos son ahora la tarea, y los procedimientos, el día a día del aula.📷Facilitar el acceso a la teoría: la pequeña revolución de la clase invertida pasa por una pantalla y una conexión a Internet; algo que, hoy en día, todos los alumnos tienen de una forma u otra, ya sea un un ordenador, teléfono, tablet o hasta videoconsola. Con la clase invertida, el contiendo teórico de la asignatura estará ahí, lo que hace que el alumno pueda acceder a él tantas veces como quiera, pausarlo, rebobinarlo o volver a verlo antes del examen.📷 Pero, ¿cómo hacer que el contenido teórico deje el aula e inunde cada uno de los estudios, dormitorios o habitaciones de mis alumnos? Aquí viene el quid de la cuestión: mediante vídeos online, que yo mismo editaría y que subiría a la plataforma de vídeos online más popular del mundo, YouTube.

La clase al revés, a la práctica


El profe youtuber

📷A partir de ahora, al pupitre, la pizarra y los compañeros se le sumarían, a mis alumnos, la visión de esta curiosa ventana online a mi escritorio.Semanas antes del comienzo de curso me puse manos a la obra. Según las directrices de los autores del libro "Dale la vuelta a tu clase", los vídeos deberían de ser cortos (entre diez y quince minutos), directos y no de un tema extenso sino de algo en concreto. Así que dividí el temario de la asignatura y tracé un plan de publicación para el primer trimestre. Los tres temas que componen la asignatura en este primer trimestre serían fraccionados en cuatro vídeos cada uno, a uno por semana. Yo apenas tenía idea de cómo era eso de grabar un vídeo para YouTube, así que lo primero fue empaparme de esas estrellas de la red, los youtubers, que mis alumnos tanto idolatran. Todos tienen algo en común: el humor. El humor no faltaría en mis vídeos porque supone una excepcional manera de engancharlos. 📷 📷Dos momentos cómicos de mis vídeos: la ceremonia del homenaje (arriba, vídeo nº 07), y el momento profesor-robot (abajo, vídeo nº 09). A medida que he ido mejorando la edición de vídeo, he ido añadiendo más momentos cómicos, hasta el punto de que mis alumnos esperan con entusiasmo cada vídeo sólo por el momento de introducción, que suele contener algún gag.  Buceé en tutoriales sobre grabación y edición de vídeo y sobre contenido en YouTube (es un apasionante mundo aparte el que se mueve en esta plataforma). Decidí utilizar el software iMovie, gratuito en los ordenadores Mac, y con el cual la amplia mayoría de mis necesidades de edición estaban cubiertas (hay muchas alternativas para PC igualmente interesantes). Así me convertí, de repente, en un profe youtube.

📷Edito con el iMovie, de Mac, y por el momento uso la cámara integrada del ordenador, así como el micrófono integrado y luz natural. Aun así, tengo pensado mejorar mi equipamento en breve. Decidido, con las ganas de innovar y de motivar a mis alumnos hacia la asignatura, me presenté el primer día de clase a este grupo y escribí en la pizarra "Flipped Classroom". A medida que les explicaba en qué consistía este modelo, y por qué había decidido experimentarlo con ellos, las caras de escepticismo iniciales fueron cambiando por caras de asombro, risas, algo de vergüenza ajena (jamás habían visto a un profesor dándoles clase en YouTube) y, sobre todo, entusiasmo.

A continuación, algunas capturas de momentos de vídeos, en los que, como se puede apreciar, explico a través de una ventanita el temario de la asignatura:

📷 📷 📷 Y este es mi canal:

El día a día de una clase invertida

El trato al que llegué con mis alumnos era el siguiente: sólo tenían una tarea obligatoria a la semana; el visionado del vídeo semanal, del que tendrían que tomar unos apuntes que yo luego comprobaría y puntuaría. Si no traían los apuntes obligatorios de cada semana, obtendrían un punto negativo que repercutiría en la nota de la evaluación de ese tema. ¿Qué pasa si algún alumno no tiene conexión a Internet? En primer lugar, hice un sondeo previo, y no había ninguno de ellos que no pudiese acceder a YouTube ya fuese desde un ordenador o un móvil. Luego, durante el trimestre, algunos alumnos han tenido problemas de conexión a Internet ("cortes" y baja velocidad, cambio de residencia, etc.), lo cual solucioné de la manera más simple posible: yo siempre llevo conmigo un pendrive USB, en el cual tengo metidos todos los vídeos que voy subiendo. Si un alumno quería un determinado vídeo para verlo offline, sólo tenía que traer un pendrive a clase. 

¿Y cómo serían las clases en el aula? Pues les propuse la siguiente división: un primer momento de unos 15 minutos, de repaso del vídeo de la semana, en el que se solucionarían dudas, y el momento práctico, de unos 40-45 minutos, con actividades diferentes en cada clase.

📷Una de tantas actividades realizadas este trimeste en clase "Ponle música al feudalismo". El comienzo fue muy bueno. Apenas un par de alumnos no trajeron los apuntes obligatorios y la mayoría de ellos hicieron preguntas sobre el vídeo, generando debates. Pero, ¿funcionaría cuando la rutina acompañe a este modelo? Ahí estaba mi principal duda. Y sí, ha continuado funcionando durante todo el trimestre; a medida que fui perfeccionando la edición de vídeo y haciéndolos más divertidos, la implicación y el entusiasmo de los alumnos ha ido creciendo de manera excepcional. Con el paso de las semanas, la amplia mayoría de los alumnos llevaban sus apuntes al día, y, de manera sorprendente, se esmeraban en ellos, los tenían asombrosamente ordenados  e incluso algunos pegaban imágenes o mapas que intercalaban con el texto. Hasta entonces, los apuntes que tomaban en clase solían estar desordenados y sucios, debido a que debían tomarlos con la misma rapidez con la que el profesor hablaba o dictaba. Ahora sus apuntes habrían cobrado otro protagonismo, pues era su tarea, y no sólo eso, su principal herramienta de estudio, haciendo que el libro de texto pase a un papel consultivo, a un complemento. 

📷Actividad para analizar la arquitectura medieval (castillos, monasterios, etc.), asumiendo el rol de un agente inmobiliario. 📷Otro libro que me ha servido mucho para encontrar actividades prácticas para la asignatura, "Más de 100 ideas para enseñar historia".¿Y las clases? ¿Qué ocurría en ellas? Pues al desterrar del aula la teoría, que ahora sería la tarea de mis alumnos para cuando llegasen a casa, me encontraba, de pronto, con una gran cantidad de tiempo, del que antes jamás podría haber dispuesto.

¿Qué hacer con todo ese tiempo libre? Pues durante este trimestre hemos hecho de todo: rutinas de pensamiento (actividades fundamentales para asegurar el aprendizaje), debates, visionado de vídeos, documentales, películas, juegos sobre los contenidos, actividades prácticas grupales (actividades teatrales, musicales, etc.), e incluso a veces nos hemos pasado una clase charlando sobre contenidos interesantes, aprovechando la pizarra digital que tenemos y profundizando en ellos a través de Internet. Motivando, en definitiva, su curiosidad, un ejercicio capital para desarrollar en los jóvenes el gusto por la historia.

📷Rutina de pensamiento, "Veo, pienso, me pregunto". Este tipo de ejercicios, cortos y dinámicos, fueron realizados todas las semanas por mis alumnos. 📷Un juego que les resultó muy divertido, "¿Qué ha dicho?" Aquí algunas de las canciones que crearon en la actividad "Ponle música al feudalismo": 📷 📷 📷 Y a continuación algunas imágenes de la actividad teatral del feudalismo, en la que tuvieron que escribir un guión y asumir distintos roles en la sociedad feudal: 📷 📷

Y, de pronto, me convertí en profesor de cientos de alumnos

Como anécdota, una de las mayores sorpresas que me ha reportado este nuevo modelo es que estoy recibiendo una gran cantidad de mensajes de estudiantes de otros colegios (e incluso de otros países) que están utilizando mis vídeos para estudiar, así como de profesores que están recomendando mis vídeos a sus alumnos como repaso de los temas estudiados.  Aquí algunos de los mensajes que estos alumnos virtuales me han ido dejando: 📷📷📷📷📷📷📷📷

Conclusiones sobre la aplicación de la "clase invertida"

Después de un trimestre completo en el que mis alumnos han visionado y estudiado con diez vídeos, y han realizado un gran número variado de actividades de todo tipo (rutinas de pensamiento, teatrales, musicales, etc.), las conclusiones a las que he llegado pueden ser resumidas en los siguientes puntos:

1. Es un modelo muy atractivo para el estudiante

📷Asumámoslo, YouTube es la principal plataforma de entretenimiento diario, pues todas las semanas aparece un vídeo viral que llega a millones de personas.Lo primero que al estudiante le llama profundamente la atención con este modelo es que su principal herramienta de estudio es una plataforma que usa a diario. YouTube es hoy en día la principal fuente de entretenimiento de los jóvenes, y algunas de sus principales ídolos son, precisamente, youtubers. Es por tanto por lo que este modelo de clase habla el idioma de nuestros alumnos y se desarrolla en una plataforma que ellos dominan a la perfección. Además, si somos capaces de incluir humor en nuestros vídeos, los alumnos comenzarán su visionado con predisposición positiva.

2. Desarrolla excepcionalmente la responsabilidad hacia el trabajo diario

📷Al tener como tarea obligatoria el visionado de un vídeo semanal, el objetivo de los clásicos deberes del hogar cambia radicalmente. Hasta entonces, la tarea era un complemento a la explicación de clase, ahora, la tarea es la propia explicación. Ello obliga a los alumnos a que, si no llevan su tarea al día, no estarán preparados para la realización del examen. Créanme, la amplísima mayoría de mis alumnos (exceptuando uno o dos) han llevado su tarea al día, debido fundamentalmente al "miedo" de que, si no lo hacen, se le acumularía el visionado de vídeos al final, con el consiguiente trabajo que ello conllevaría. Según mis alumnos, un vídeo de diez minutos les puede llevar aproximadamente una hora y media de toma de apuntes, ¡imagínense cuánto supondría la acumulación de dos o tres vídeos! Además, este modelo mejora la planificación del trabajo diario. Un vídeo por semana, sólo eso. Un vídeo cuyo visionado pueden realizar en varios momentos. Así se permite al alumno, por tanto, diversificar su trabajo diario. Algunos de mis alumnos preferían ver el vídeo entero de una vez, y otros preferían hacerlo en uno o dos días. Este modelo da absoluta libertad para ello.

3. Mejora la asimilación de los conceptos en la explicación teórica

📷Una de las actividades grupales realizadas por mis alumnos. En este modelo, los roles y los espacios también se invierten, y el día a día de la clase obtiene más dinamismo.A pesar de que los profesores intentemos realizar una exposición divertida, amena y participativa, es probable que algunos de nuestros alumnos se distraigan, se dispersen o no presten atención. Con este modelo, he demostrado que el alumno no tiene oportunidad de distraerse con otro compañero en la escucha de los conceptos y en la toma de apuntes; y si lo hace (navegando por Internet, redes sociales, etc.) siempre podrá volver atrás y retomar los apuntes por donde los dejó. En clase no hay manera de rebobinar al profesor (a no ser que el alumno pregunte explícitamente sobre algo a lo que no ha entendido) y hay muchos momentos en que los contenidos no son captados por nuestros alumnos. Si un alumno toma apuntes del vídeo de principio a fin, se puede garantizar, en menor o mayor medida, que ha captado la mayoría de los contenidos del vídeo.

4. Mejora la actitud de los alumnos en clase, pues cada clase es distinta a la anterior

📷Sí, quizá así hasta así consiga que Bart Simpson participe en clase.Esta es una de las consecuencias de este modelo que más me han gustado. Al disponer de toda esa gran cantidad de tiempo libre en clase, en el día a día de las clases ha habido de todo menos monotonía. En una clase tradicional, el alumno sabe que lo que le espera es probablemente una media hora de escucha o toma de apuntes, y su predisposición a ello puede ser negativa. Ahora, todas las clases son diferentes a la anterior pues el alumno nunca sabe qué actividad va a realizar. He procurado que las actividades realizadas sean dinámicas y variadas, no muy largas y primando sobre todo el trabajo en grupo. Y la predisposición de los alumnos a este tipo de actividades no ha podido ser más satisfactoria.

5. Permite una mayor personalización de la educación

📷Las inteligencias múltiples, teoría sobre la inteligencia de Howard Gardner. Lógicamente, al poder dedicarle mucho más tiempo a los alumnos de manera individual, he podido atender mucho mejor la diversidad de estos, así como atender a sus distinciones mediante actividades que fomenten el uso de las inteligencias múltiples y desarrollen sus competencias clave. Conceptos tan de moda en la educación hoy en día y que la clase invertida ayuda a potenciar en el aula.

6. Mejora el aprendizaje en la asignatura 

Y la última de las consecuencias, que engloba a las anteriores, y que resulta finalmente la más importante de todas. Porque si el aprendizaje de la asignatura no hubiese mejorado como lo ha hecho, no hubiese merecido la pena la gran cantidad de tiempo y esfuerzo dedicado a la clase invertida. A medida que mis alumnos iban inmiscuyéndose cada vez más en la dinámica de clase, yo notaba cómo iban asimilando mucho mejor los conceptos y procedimientos. Porque la gran mayoría del tiempo de clase se basaba en el repaso y la realización de actividades que asimilaban y aseguraban el aprendizaje. Hasta entonces, con el modelo tradicional, por el contrario, la mayor parte del tiempo de clase se basaba en una exposición de contenidos a través de la cual el profesor es incapaz de saber si el alumno está realmente escuchándose o si por el contrario está en viviendo una aventura en su entretenido mundo interior.

📷Lo confieso, mi primer referente como profesor no fue, por ejemplo, el profesor Keating de "El club de los poetas muertos" u otros ejemplos cinematográficos sobre profesores motivadores. Mi primer ejemplo de gran profesor fue Mr. Bergstrom, el sustituto de la señorita Hoover en "Los Simpsons". 📷 El profesor Bergstrom fue el primero que animó a Lisa Simpsons a confiar en sí misma y en sus posibilidades, y en animarla a buscar su auténtico talento. Eso es educación personalizada, pura y dura, a lo que yo aspiro.  La clase invertida mejora el aprendizaje de los contenidos, y ello lo he podido comprobar, de forma objetiva, comparando los resultados de este grupo con los de la clase del curso 2013-2014 al que impartí la asignatura y con el que usé los mismos apuntes que con esta, sólo que sin aplicar la clase invertida. Y los resultados han sido mucho mejores, y no sólo eso, comparando las pruebas de unos y de otros, los alumnos de este año están mucho mejor capacitados para responder preguntas críticas, y entienden mucho mejor los procesos históricos y el principio de causa-efecto. Es decir, han aprendido más y mejor.

En esta infografía podemos resumir las diferencias de la clase invertida con respecto a la clase tradicional. Suscribo, con mi experiencia, todas las consecuencias que la imagen cita:

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Lo que me queda por hacer, y lo que he aprendido

Hasta aquí mis conclusiones tras la aplicación de la clase invertida. Por supuesto que no es un modelo perfecto, pero a mi al menos me está funcionando (quizá a final de curso tenga que cambiar de opinión), debido a las características del grupo. Aún debería mejorar la implicación de esos alumnos (que, afortunadamente, no son muchos) que no han sabido o querido engancharse al ritmo de trabajo. Además, ha habido algunos suspensos que me han sorprendido al final y que no se correspondían con mis impresiones en clase. Supongo que aún me queda mucho por experimentar y que mi clase invertida mejorará con el tiempo. Tengo además que plantear cómo adaptarla a otros grupos y a otras circunstancias, e intentar disminuir el tiempo que le dedico a la preparación, grabación y edición de los vídeos, que por el momento me ocupa en torno a las tres horas.

Aun así, mi experiencia ha sido realmente positiva. Creo que la conclusión más importante es que no debemos de estancarnos en una zona de confort y que si las circunstancias de un terminado grupo nos piden un cambio, no hay que tener miedo a dárselo. Todo sea por hacer bien nuestro trabajo, que es el de procurar que nuestros alumnos aprendan, estén motivados y se diviertan, en mayor o menor grado, estudiando nuestra asignatura.

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Enlaces

Si quieres aplicar la clase invertida en tu clase, empieza por leer el libro:

Bergmann, J., Sams, A. (2014). Dale la vuelta a tu clase. Ediciones SM: Biblioteca innovación educativa.

Si quieres acceder a un buen número de interesantes actividades prácticas para tu clase de Historia, lee el siguiente libro:

Murphy, J. (2011). Más de 100 ideas para enseñar historia. Editorial Graó.

Un artículo que expone en profundidad los fundamentos de la clase invertida, y con enlace a más información, es el siguiente:

"Flipped Classroom", o cómo poner patas arriba tu clase y no morir en el intento | La Cuna de Halicarnaso

Y la web de referencia sobre la "Flipped Classroom" en España:

www.theflippedclassroom.es
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